CPRL de Sevilla, Semana Europea de Prevención del Estrés.
Ponencia introductoria. Julio Miño Terrancle.
MESA del 24/10/14, 12 AM. Asociación Científica Acessla.
Progresar en materia de prevención de riesgos psicosociales es progresar en la prevención de cualquier tipo de riesgo cualquiera que sea su naturaleza, y sin lugar a dudas una gran inversión para la empresa. El estrés en muchos casos no es más que la consecuencia de problemas de carácter psicosocial, que como se sabe también tienen un marcado carácter psicosomático.
Es necesario transmitir que no hay personal más seguro y productivo que aquél que se gestiona como un auténtico capital humano, que aquél que se gestiona de manera integral con una doble finalidad: maximizar su rendimiento potenciando su realización profesional, siempre que tal desarrollo profesional sea un medio pero también eso sí una finalidad.
Una gestión integral del factor humano consiste en formar, informar y participar al personal desde una dirección transparente y abierta que valore por encima de todo el talento, la equidad y el trabajo en equipo. Como afirma Daniel Goleman en su obra Inteligencia Emocional “El liderazgo no tiene que ver con el control de los demás sino con el arte de persuadir para colaborar en la construcción de un objetivo común”. Los sistemas que gestionan la seguridad y salud laboral deben ganar terreno e innovar en este modo de gestión, pues lo contrario equivale a improductividad, accidentes y enfermedades, absentismo y rotación de personal.
En una época como la que nos ha tocado vivir, de crisis cíclicas, desregulación jurídica, globalización económica y capitalismo a ultranza, es cuando la prevención de los riesgos psicosociales se convierte en estratégica. Pero es la inteligencia emocional la que permite que la empresa se dote de un coeficiente de inteligencia colectivo, que se nutre de lo que Peter Drucker denominó “trabajadores del conocimiento”, o lo que es lo mismo, trabajadores orientados hacia el aumento del valor de la información, altamente especializados sí, pero coordinados en el seno de un equipo.
Así la inteligencia emocional en sus tres facetas de capacidad: una, de expresión en forma de crítica positiva, dos, de saber crear un clima que valore la diversidad y no la convierta en una fuente de fricción, y tres, para establecer redes eficaces, es un potente instrumento de prevención psicosocial y, en general, de dirección y gerencia. Es decir que la inteligencia emocional en materia de comunicación y en general las habilidades sociales y emocionales, se convierten en el modo más eficaz no tan solo de aumentar el rendimiento, sino también de lograr armonía entre las personas y para las personas.
Por considerarlo de primera necesidad profesional, de todo ello es de lo que vamos a hablar en esta mesa de la Semana Europea, así como el próximo 20 de noviembre en el “V Encuentro de Expertos en Seguridad y Salud Laboral de Andalucía”, al cual estáis llamados todos, dado que aparte de reivindicar como en todos los anteriores un lugar más destacado para el profesional de la prevención, se aportará información sobre la utilidad que tiene para éste y la empresa los rudimentos mismos de la inteligencia emocional: la importancia del trabajo en equipo, la apertura de vías de comunicación, la colaboración, la escucha, el diálogo interno con uno mismo…
Julio Miño Terrancle. Presidente de la Asociación Científica Acessla